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Jennifer Dahlgren: "El deporte no tiene géneros"
18 de agosto de 2016
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Transcribimos a continuación una rica entrevista realizada a la laureada deportista argentina Jennifer Dahlgren cuya especialidad es el lanzamiento del martillo, para una publicación del CAID, Centro Argentino de Información Deportiva, donde habla de todo pero hace foco en la cuestión de género en el deporte.

Jennifer Dahlgren es una reconocida atleta argentina, lanzadora de martillo, que compitió en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, Beijing 2008 y Londres 2012. Clasificada para Río 2016. Entre sus logros se encuentran: siete veces campeona nacional (2008, 2009, 2010, 2012, 2014, 2015 y 2016), tres veces campeona sudamericana y medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de 2007. En 2010, recibió el Premio Konex como una de las 5 mejores atletas de la década en Argentina. Además, Jennifer es Profesora de Literatura recibida en la Universidad y de Georgia y se encuentra próxima a publicar su libro de cuentos infantiles “El martillo volador”.

 

Transcribimos aquí una rica entrevista que le realizaron para una publicación del CAID, Centro Argentino de Información Deportiva, donde habla de todo pero hace foco en la cuestión de género en el deporte:

 

¿Cómo fue que comenzaste a practicar lanzamiento de martillo?

Cuando volvimos con mi familia a la Argentina en el año 1997 nos encontramos con que acá no había tantos deportes disponibles y de tan fácil acceso como en Estados Unidos, pero a los 13, 14 años empecé a venir al CeNARD con mi hermana, a través de una profesora de Educación Física de la escuela. Ahí empezamos a realizar atletismo, mi hermana comenzó a lanzar martillo y yo atrás. El martillo fue algo que me encantó desde un principio porque, por ejemplo, cuando jugaba al tenis me querían enseñar la técnica y yo lo que quería era reventarle la costura a la pelota. Esa esencia es la que encontré dentro del lanzamiento de martillo, me encantó desde un principio. A los pocos meses de actividad ya empecé a clasificar para torneos, a ganarlos. Fue efecto bola de nieve, cada día iba aspirando a más, y acá estamos 18 años después. 

¿En qué momento te diste cuenta del lugar que estaba ocupando el lanzamiento de martillo en tu vida?

Enseguida que lo empecé a practicar yo ya pensaba en un juego olímpico, y entre el 2003 y el 2004, que nos volvimos a EEUU y yo entré a la Universidad de Georgia, pasé de tirar 59 a 66 [metros] y clasifiqué a Atenas. 

¿Practicaste otros deportes antes de decidirte por esta disciplina?

Con el deporte empecé a una muy temprana edad. A los 5 años ya jugaba al fútbol, después fui pasando por todos los deportes habidos y por haber. Mi mamá fue deportista olímpica en el año 1972, en los 100 m, entonces a ella y a mi papá, a los dos, les parecía muy importante que mis hermanos y yo hiciéramos deporte. Les importaban las cuestiones relacionadas con la aptitud física, pero también era una cuestión social, porque uno aprende muchísimo de uno mismo y de la relación con los otros en el deporte. Cuando fui creciendo me di cuenta de que el deporte en conjunto no era tanto lo mío: me gustaba más que toda la culpa o todo el mérito sean propios.

Y además de lanzamiento de martillo , ¿qué otras actividades realizás en tu vida diaria?

Soy profesora de inglés, recibida de la Universidad de Georgia en el 2008. No ejerzo, pero todos mis amigos me cargan porque no soy de mirar la tele, siempre tengo un libro en la mano. Me gustan mucho las manualidades, entonces puedo estar haciendo cerámica o crochet. Me gusta cocinar, me gusta la fotografía, dibujar y pintar, aunque en eso no soy tan buena. 

En septiembre va a salir publicado tu libro de cuentos infantiles “El martillo volador”. ¿Qué te inspiró a inscribirlo? ¿Qué experiencias te motivaron en la escritura?

Sí, ahora estoy a full porque estamos viendo los sponsors y eso. Fue una idea que no sé cómo me nació, pero un día dije "voy a escribir un libro". Al principio era solo el primer cuento, que es de lanzamiento de martillo y es bastante autobiográfico de cosas que me pasaron en la adolescencia, en cuanto al bullying, sentirme diferente. Yo venía de un colegio muy grande en Estados Unidos donde pasaba desapercibida y una cultura donde una mujer exitosa en el deporte es halagada. Cuando volví a la Argentina me encontré en una escuela privada, mucho más chica, entre que yo apenas hablaba español, era muy grandota, me decían machona por jugar fútbol... Fueron un montón de cosas, que la verdad que fueron súper difíciles, y se daba todo al mismo tiempo de que comencé a lanzar martillo, entonces me aferré más a ese camino. En el deporte me encontré con una pista llena de gente grandota, alta, flaca, gorda, todo tipo de físicos. Era donde yo pertenecía y por lo que en el colegio me burlaban yo encontré lo positivo que era mi ventaja deportiva. Entonces el primer cuento trata sobre eso, sobre cómo a veces ser diferente es difícil, pero esa diferencia te puede llevar a ser extraordinaria. Después el libro se fue agrandando como proyecto, y hoy tengo cinco cuentos que son: lanzamiento de martillo, esgrima, hockey, judo y remo. Con cada uno de esos cuentos yo me senté con diferentes amigos del deporte y les dije "si ustedes fueran a escribir un cuento de esgrima, ¿cuál sería el valor, o lo especial, que les gustaría transmitir?" y mediante esas charlas me nacieron la ideas para los cuentos. Sería hermoso que después pudiera continuar esta serie de libros para contar que lo más importante que los deportistas nos llevamos no es la medalla, sino los aprendizajes, las experiencias, las amistades.

Lo corporal ocupa un lugar muy importante en el mundo del deporte. ¿Cómo se traslada esa relación con el cuerpo de una deportista a la vida cotidiana?

Por muchos años mi aceptación con el cuerpo fue porque era mi herramienta para ser deportista; después de mucho años, cuando fui más grande me pude aceptar entera como mujer y como deportista. Antes yo separaba esas facetas. En la adolescencia siempre me quería esconder, trataba de disimular mi cuerpo. Fui creciendo y madurando y acepté mi cuerpo tal cual es. Todo lo que hago en relación con mi cuerpo lo hago desde un lugar de amor propio y no desde la mirada que impone la sociedad. Amo mis músculos porque son signos de esfuerzo, tengo las manos llenas de cayos pero son los esfuerzos del día a día. Hoy me visto orgullosa de mis curvas, más allá de que fue un camino difícil de lograr.

Dijiste que venías de un país donde ser deportista mujer era algo que estaba muy valorado. ¿Vos sentís que aquí se hace una valoración distinta del deportista hombre y de la deportista mujer?

Primero pienso que el deportista amateur de por sí no tiene tanto reconocimiento, más allá de que en los últimos años ha habido un cambio en cuanto a la admiración que demuestra la gente. De a poco ellos se dan cuenta del esfuerzo cotidiano que implica ser deportista, pero creo que aún hay comentarios muy machistas relacionados con las deportistas femeninas. Por ejemplo, me han dicho “ah sos grandota, seguramente lo cagás a palos a tu novio” o “yo te trato bien, sino me vas a matar”. Esas cosas que no tienen nada que ver con la deportista que somos, pero que por mi tamaño físico generan esos comentarios. Son comentarios a los que estamos acostumbradas pero no significa que estén bien. 

¿Creés que se prioriza el hecho de “ser mujer” y no tu rol como deportista?

Sí, una vez en el subte un hombre me reconoció y me dijo: “Ah sos mucho más grandota en la vida real”. ¿Y cómo respondo yo ante eso? Son muchos los comentarios, que especialmente las deportistas mujeres sufrimos y padecemos en el día a día. 

En el sentido común de la sociedad está muy marcada la idea de que los deportes que implican un gran uso de la fuerza son practicados sólo por hombres, mientras que aquellos que requieren un uso del cuerpo en el sentido estético son asociados con las mujeres. ¿Cuál es tu mirada como deportista sobre este aspecto? ¿Creés que existen deportes para mujeres y deportes para hombres?

Yo creo que el deporte no tiene género. Eso se lo ponemos nosotros. Si bien hay deportes que pueden gustar más o menos, no quiere decir que las mujeres no puedan practicar determinados deportes. Donde esté el hombre tiene todo el derecho de estar la mujer. Es difícil, porque a veces en entrevistas me dicen "¿cómo te sentís siendo una mujer en una prueba masculina?". Yo me pregunto: ¿dónde está escrito que es masculino? Además, por ejemplo, si vos me preguntás cómo es el lanzamiento de martillo, yo me describo como una bailarina, por qué giro cuatro veces, es un lanzamiento estético. Soy una bailarina explosiva. Me molesta mucho que otro defina. Yo siempre digo que cuando tenga hijos no quiero que estén regalándole pelotas al nene, y muñecas a la nena. Quiero que todos puedan jugar con todo. Salió una campaña en contra del cigarrillo, donde la publicidad para el hombre era un chico con su papá abrazado a la pelota de fútbol y decía "la onda es correr toda la cancha y no quedarte sin aire". Y en la campaña de la mujer decía "la onda es tener olor a perfume, no a cigarrillo". Entonces: la mujer que no fume, no por su salud, sino porque es menos atractiva.

En el recorrido deportivo de las niñas es muy común encontrar que a ellas se las incentivan y se las anima, cuando el deporte que han elegido coinciden con los deportes del estereotipo femenino: gimnasia, danza, patinaje... pero cuando una niña elige un deporte que "sale de la norma" tiene dificultades, incluso en su propia familia, en la escuela. ¿Cómo fue tu paso en esos años?

El tema es que una cosa no excluye a la otra. "O sos deportista o sos femenina". Y vos por ahí vas a verme lanzar y estoy lanzando en pollera, con trenza cocida y maquillada. Son cuestiones culturales que tenemos que cambiar, ese pensamiento es muy antiguo. Y después nos preguntamos por qué hay tan pocas mujeres deportistas, pero desde chiquitas las condicionamos a ser solo princesas o a ir al gimnasio pero que no se marque el músculo ¿Por qué el músculo es solo masculino? 

En septiembre de 2015 al tomar la decisión de ser la tapa de la revista Body Issue, ¿buscaste dejar algún mensaje en particular?

Fue parte de este proceso de aceptación de mi cuerpo. Justo me llegó en febrero del año pasado, que yo me sentía súper bien físicamente, y dije "si lo voy hacer, ahora es cuando". Mis amigos me decían ¿estás segura? y yo dije: si puedo usar esta foto como plataforma para hablar del bullying, del cuerpo, lo voy hacer. Además, ser el ejemplo de una mujer perfectamente imperfecta fue mi mayor motivación. Y siento que se logró eso, después de que salieron las fotos mucha gente me escribió agradeciendo. 

¿Qué rol ocupó el deporte durante tu adolescencia? ¿Te ayudó a transitar ese camino difícil?

Es una conversación que tuve mucho con mi psicóloga. Gracias a dios que encontré el deporte y me aferré a algo que me dio una salida sana, porque muchas veces cuando uno tiene una situación de bullying constante no encuentra cómo salir de esa situación. El deporte me brindó una salida sana, pero hay muchos chicos que no tienen ese contexto y el bullying te destruye porque empezás a creerte las cosas que te dicen de afuera.

¿Qué le dirías a una niña o niño que quiere practicar un deporte, que desde la mirada tradicional no es "acorde a su género"?

Uno de los mensajes que yo siempre trato de emitir es ser auténtico. No hay estereotipos que nos definan: que no te encajen en un molde. Hay que hacer lo que a uno le guste.

Tu próximo paso son los juegos olímpicos. ¿Cuáles serán tus próximos sueños a perseguir?

Todavía no tengo fecha de cierre de la carrera de martillera, vamos a lanzar un par de años más creo. Pero especialmente con el tema del libro me di cuenta de que me interesa trabajar en este tema entre la educación y el deporte, no sé bien el lugar específico, quizás otro libro. Me van naciendo ideas de armar este tipo de proyectos. Veremos, pero son cosas que me apasionan.

¿En los juegos olímpicos específicamente alguna vez tuviste que vivir alguna situación de discriminación por el hecho de ser mujer?

No, no. Desde los deportistas nunca sentí comentarios desubicados. Dentro de la villa olímpica somos todos iguales, hay un respeto mutuo. Por eso es el lugar que me encanta, en el deporte somos todos iguales.

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